Su piel necesita sus propios aceites esenciales para mantenerla flexible e hidratada, y ayudar a prevenir la infección.
Cuando padece eczema, la piel no tiene esos aceites esenciales y se vuelve seca, irritada y a veces agrietada y dolorida.
Rascarse lo empeora, y cuando la piel está agrietada puede inflamarse y provocar un mayor daño.
El problema empeora si se utilizan jabones, champús y exponiéndonos a determinados detergentes.
Los que lo padecen también pueden ser alérgicos a cosas como el pelo de mascota, el polvo, el polen y ciertas comidas. Las temperaturas extremas pueden ser un problema. También ciertas prendas, como los jerséis de lana o las telas que no son de algodón pueden ocasionar efectos adversos.
Puede padecer eczema en cualquier parte de su cuerpo aunque normalmente afecta a partes del cuerpo arrugadas como detrás de las rodillas o en la parte interior de los codos.
Nadie está seguro de por qué algunas personas presentan eczemas y otras no, pero habitualmente hay una conexión familiar.
Más gente que nunca tiene eczema
El número de personas que padecen eczema casi se ha triplicado en los últimos 30 años. Hoy, uno de cada doce adultos y uno de cada cinco niños tiene este problema.
El eczema es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero puede ser tratada poniendo especial atención a la dieta, al entorno, a la piel y cuidando el estilo de vida.